Acompañando procesos de cambio profundo
Un enfoque terapéutico integrador donde no solo hablamos:
también escuchamos lo que el cuerpo tiene que decir
Mi marco de referencia es la Terapia Humanista.
Se basa en una relación terapéutica de persona a persona, donde generamos un clima de confianza, cercanía y sin juicio.
Confío en que cada persona tiene dentro los recursos necesarios para su propio proceso, y que el cambio no se impone, sino que se va dando cuando se dan las condiciones adecuadas. El trabajo terapéutico consiste en facilitar que eso pueda desplegarse.
Yo no sé más que tú de tu propia vida.


Es una forma de acompañar basada en la empatía, la aceptación y la autenticidad, donde puedes ir conociéndote, comprenderte mejor y encontrar tu propia manera de estar en el mundo.
No trabajo con diagnósticos ni etiquetas. Te considero una persona única y, como tal, trabajaremos conjuntamente aquello que te ha traído hasta aquí.
Todo ello se da en un espacio seguro, de comprensión y con absoluta confidencialidad.
Esta es la base desde la que acompaño cada proceso.
🌿 Una relación terapéutica de persona a persona
Muchas de las experiencias que vivimos no se quedan solo en lo que pensamos, sino también en cómo sentimos y habitamos el cuerpo.
Hay momentos en los que esto se hace más evidente, especialmente en situaciones de trauma, donde el cuerpo aprende formas de protegerse, de reaccionar y de mantenerse en alerta. A veces eso se traduce en vivir con ansiedad, en bloquear lo que sentimos o en reaccionar de maneras que ni siquiera entendemos del todo.
También en nuestras relaciones más tempranas vamos aprendiendo cómo vincularnos con los demás, cuánto confiar, cómo acercarnos o alejarnos. Esa historia de apego deja huella en cómo sentimos, en cómo nos relacionamos y en cómo respondemos ante los demás.
🌿 El cuerpo como punto de partida


El enfoque sensoriomotriz trabaja precisamente desde ahí: atendiendo a las sensaciones, el movimiento y la regulación del sistema nervioso.
Es un proceso que se construye poco a poco, respetando el ritmo de cada persona.
No se trata de forzar ni de cambiar lo que ocurre, sino de poder observarlo, comprenderlo y acompañarlo.
A través de este trabajo, buscamos que la persona pueda procesar, por medio del cuerpo, aquellos recuerdos o experiencias que han podido quedar activados.
No siempre es suficiente entender lo que nos pasa. A veces, el cambio ocurre cuando el cuerpo también puede integrarlo.
Además de esta base, trabajo desde un enfoque integrador, adaptado a cada persona, a su momento vital y a lo que necesita en su proceso.
A partir de ahí, integro diferentes modelos terapéuticos que me permiten trabajar no solo desde la palabra, sino también desde el cuerpo, la emoción y la experiencia presente.
El trabajo corporal tiene un lugar importante, ya que muchas vivencias no están solo en lo que recordamos, sino también en cómo se han quedado registradas en el cuerpo.
🌿 Una mirada integradora


También me apoyo en la terapia Gestalt, poniendo el foco en el aquí y ahora, en cómo te sientes y en lo que ocurre en el momento presente. Esto facilita el darse cuenta, permitiendo ir tomando mayor responsabilidad sobre la propia vida. A su vez, ayuda a ir cerrando situaciones que han quedado abiertas.
Además, incorporo el enfoque de Sistemas de Familia Interna (IFS), que permite acercarnos a nuestro mundo interno de una manera respetuosa y no invasiva, ayudando a reconocer y comprender las diferentes partes que conviven en nosotros y a relacionarnos con ellas de una forma más consciente, generando cambios más profundos.
Este trabajo favorece una mejor regulación emocional y un mayor bienestar en el día a día, dentro de una forma de acompañar donde no se trata únicamente de aplicar técnicas, sino de adaptarnos a lo que necesitas en cada momento.
A veces, dar el primer paso no es fácil.
Pero no tienes que hacerlo sola/o
Si tu única herramienta es un martillo,
tratarás todo como un clavo
Abraham Maslow


